01-04-2026

Cosecha récord de trigo: el desafío ahora es la calidad de la semilla

Los altos rendimientos de la campaña pasada dejaron como saldo una semilla con menor proteína, gluten y vigor, claves para lograr una buena implantación del cultivo.

La última campaña de trigo dejó números históricos en términos de rendimiento. Sin embargo, detrás de ese gran volumen cosechado aparece un desafío que preocupa a productores y técnicos: la calidad fisiológica y proteica de la semilla. 

En muchos lotes, los niveles de proteína y gluten se ubicaron por debajo de los valores habituales. Esta situación responde a un fenómeno muy conocido en el cultivo de trigo: las semillas “flacas”. Cuando la producción aumenta de manera significativa, la proteína tiende a diluirse si la fertilización (particularmente nitrogenada) no acompaña la mayor demanda del cultivo. 

Semillas “flacas”: qué significa y por qué importa 

En el lenguaje técnico, cuando se habla de una semilla de trigo “flaca”, se hace referencia a un menor contenido de proteína total y, especialmente, a una disminución del gluten, compuesto por gliadinas y gluteninas. 

Este proceso de dilución no siempre se refleja en el poder germinativo. Muchas semillas pueden mostrar altos porcentajes de germinación en laboratorio, pero presentar una menor calidad germinativa en condiciones reales. Es decir, germinan, pero con menor vigor. 

Una de las principales consecuencias es, por ejemplo, la mayor vulnerabilidad a patógenos. Al ser un proceso de emergencia más lento, la semilla y el brote pasan más tiempo bajo tierra expuestos a hongos y plagas del suelo.  

Asimismo, una semilla con poco vigor tarda más en asomar. Esto genera un lote con plantas "dominantes" y "dominadas". Las que nacen primero les roban luz, agua y nutrientes a las que nacen tres o cuatro días después. Esas plantas rezagadas suelen terminar siendo macollos débiles o espigas pequeñas que aportan poco al rinde final. 

Por otro lado, si después de la siembra ocurre un evento de planchado de suelo, una helada temprana o un periodo de sequía, la semilla "flaca" no tiene la fuerza metabólica para sobreponerse. 

La importancia del tratamiento de semillas 

Frente a este escenario, el tratamiento profesional de semillas se vuelve una herramienta estratégica. No se trata únicamente de protegerlas frente a patógenos o plagas presentes en el suelo, sino también de acompañar a la semilla en sus primeras etapas. 

Tecnologías biológicas como Rizoderma SX (a base de Trichoderma) mejoran la sanidad y potencian el desarrollo radicular temprano, ayudando a la planta a capturar nutrientes desde el día uno. Complementariamente, bioestimulantes como Vitagrow TS aportan nutrientes esenciales que favorecen una germinación más rápida y uniforme, clave para ganarle al estrés del arranque.